(Entrada escrita por: Juan Luis, coordinador de los voluntarios.)
El 27 y 28 de octubre se realizó en el Colegio San Agustín la convivencia del voluntariado –JAR, que marca los inicios de nuestra andadura durante el curso 2007-08 aunque ya llevábamos algunas semanas de reuniones y actividades, un tanto intermitentes y de forma irregular debido a los compromisos y reuniones que han tenido al P. Juan Luis fuera de nuestra ciudad los fines de semana.
En el voluntariado estamos 45 alumnos del colegio, pertenecientes al curso 4º de la ESO, 1º y 2º de Bachillerato. No todos participan de la misma forma ni con la misma intensidad, pero sí se sienten miembros del voluntariado y acuden a algunas de nuestras reuniones y convocatorias habituales. Eso es parte de nuestra filosofía, en la que no exigimos una obligatoriedad absoluta a cada uno de los eventos, sino que potenciamos los dones y cualidades de cada uno para que ofrezcan su aportación y su tiempo a la causa del voluntariado.
En la convivencia llegamos a reunirnos una treintena de miembros. La cercanía de exámenes, el intercambio con Estados Unidos y los compromisos deportivos de algunos voluntarios no han propiciado que estuviéramos todos. Lo hemos sentido y los hemos echado de menos, pero no podíamos retrasar más el encuentro.
Iniciábamos el encuentro con una oración compartida, presidida por el P. Juan Luis y con una charla-reflexión que él nos ofreció sobre el voluntariado, ambientada en el mensaje que el Papa Benedicto XVI había dirigido recientemente a los voluntarios en su visita a Austria, donde “expresaba su satisfacción por encontrarse personas que en nuestra sociedad tratan de dar un rostro al mensaje del Evangelio y experimentan de forma concreta el amor que nos debe conquistar a los cristianos”
El Papa expresaba su gratitud por la “cultura del voluntariado” y dio las gracias a todos los voluntarios del mundo “por los servicios, pequeños y grandes, y por esos esfuerzos que no siempre llaman la atención”. Anima a los jóvenes a comprometerse en el voluntariado porque “constituye un precioso eco de gratitud y es la transmisión del amor recibido”. En esta sociedad que desea comprar y vender todo, donde todo se contabiliza “sin el compromiso del voluntariado, el bien común y la sociedad no podían, no pueden y no podrán perdurar…El progreso y la dignidad de una sociedad dependen siempre de las personas que hacen más de lo que constituye su deber estricto”.
Y eso es lo que nosotros pretendemos: trabajar en nuestro entorno, empezando por el colegio y por nuestras familias con un compromiso especial y por encima de lo estrictamente justo y necesario. Precisamente, el Evangelio de la Eucaristía, con la que terminábamos el encuentro, nos invitaba a acercarnos al Dios de Jesús con la actitud del publicano: cercanía, misericordia y perdón.
Terminada la charla nos reunimos por comisiones: comercio justo, operación kilo-juguete, contenedor para Sierra Leona, ecología y medio ambiente, inmigración (apoyo escolar), juegos y actividades con los niños de infantil y primaria del colegio, festival de la canción y teatro. ..
¿Muchos proyectos? Puede que sí, y eso que algunos otros se nos han quedado sin perfilar, pero creemos que son muchas las actividades y facetas en las que se nos permite colaborar y estamos gustosos en ir realizándolas poco a poco, desde nuestras circunstancias concretas y contando con nuestras posibilidades reales. Se pueden realizar de muchas maneras, nosotros queremos hacerlo de la mejor forma posible, contando con la colaboración de todos y tratando de abrir nuevos caminos de esperanza, como apuntaba el Papa Benedicto en su mensaje.
Concluida la reunión, degustamos una sabrosa cena preparada por el animoso, simpático y amable cocinero del colegio Dn. Jaime Roma. Cenamos bien y salimos “un poco hartos” de tanta comida. Encima, nuestras madres nos deleitaron con excelentes postres, algunos de los cuales tuvimos que dejar para “postreras horas matinales”, donde dimos cumplida cuenta de los exquisitos dulces.
Después de un rato de juego y sobremesa, tuvimos una entretenida y divertida oración, a base de los textos del Papa, de los Power Point que nos presentó el P. Juan Luis y de los siempre atractivos cantos. El clima nocturno, las velas y el buen ambiente creado entre todos propició una oración agradable y cercana.
Los juegos antes de dormir, muy animados y animosos, los cantos y las charlas que se extendieron hasta altas horas de la madrugada, completaron una jornada densa, pero especialmente dichosa y feliz. Eso sí, por la mañana había pocas ganas de trabajar, aunque algo tuvimos que hacer hasta preparar la Eucaristía final, donde realizamos un homenaje a nuestros padres con una preciosa canción, en la que Marta y Bea actuaron como solistas y que el resto del grupo interpretamos con especial cariño y calor.
Y nada, que decimos como los pamplonicas en los sanfermines: que ya nos queda menos para la próxima convivencia, en la que estamos seguros que vamos a poder participar más gente y en la que ya habremos ido dando cumplimiento a los sueños, deseos y expectativas que en ésta nos hemos ido marcando. El Papa confiaba que los voluntarios “sean fuentes de grandes bendiciones”, nosotros también lo esperamos y así lo deseamos para bien de la Iglesia y beneficio de los hombres.