El grupo de voluntarios, que lo forman cincuenta y cuatro estudiantes de Bachillerato y 4º de la ESO, es un grupo dinámico, extrovertido y con un dinamismo propio de su edad y condición. Siempre están dispuestos para ayudar y colaborar en mil proyectos en beneficio del colegio, especialmente, de las misiones de Lábrea (Brasil) y Kamabai (Sierra Leona), sin olvidarse de otros frentes solidarios en nuestra ciudad, como ha sido la colaboración con los niños de síndrome Down y con la ONG Azacán.
Pero no todo van a ser campañas y trabajos, también nos hemos reunido en el colegio para celebrar alguna convivencia, aprovechando los dormitorios y estupendos espacios de los que disponemos. Pero nos faltaba una salida a mitad de curso. Lo intentamos en marzo para ir a la Javierada en Navarra. No pudo ser. Lo dejamos para Semana Santa, pero nos venía peor. De abril no pasa, nos dijimos, y, aunque Juan Luis tuvo que cambiar alguna que otra reunión y dar mil vueltas para convencer a un buen número, el 19 y 20 del presente mes nos fuimos a Asturias.
¡Por fin hemos logrado realizar la excursión! La verdad es que la teníamos prevista y pendiente desde el inicio del curso. Por unas u otras razones no había podido ser, pero al final todo llega, lo bueno y lo malo, y nuestra oportunidad llegó en abril con destino Asturias.
Pretendíamos realizar la ruta del Cares. Nos salieron unos días previos cargados de lluvia y nos temíamos lo peor, pero bien equipados y con el ánimo pronto, nos fuimos para allí. El problema es que el autocar no pudo llegar hasta Caín, nos dejó en Posadas de Valdeón, que dista 10 kms del inicio de la ruta. Pues al mal tiempo, buena cara. Y en lugar de hacer la ruta del río Cares, nos hicimos la "pre-ruta", que es también muy bonita y demasiado empinada, sobre todo la vuelta si nos toca hacerla lloviznando (chaparrón para los últimos) y con un aire de cara y unas rampas del 16% de desnivel. No hubo color y todos nos lo hicimos con mucha alegría y con ánimo jovial. Eso sí, llegar al autocar y empezar a diluviar fue todo uno.
Teníamos reservado un albergue en Pintueles, cerca de Cangas de Onís. Allí nos duchamos, cenamos, jugamos a las cartas, cantamos e hicimos un juego nocturno entretenido y muy competitivo.
El domingo amaneció con un sol espléndido y así nos fuimos hasta Covadonga. Visitamos la cueva de la Santina, algunos bebieron de sus caños, como manda la tradición, en busca de boda para el próximo año, asistimos a la Eucaristía y nos fuimos hasta Ribadesella, donde comimos y algunos tuvieron la osadía de bañarse en el Cantábrico. El que lo dude puede mirar las fotos y los poco usuales bañadores presentados para la sorprendente ocasión.
Fueron dos días plenos de emociones, de encuentros, algunos hasta sacaron tiempo para estudiar el examen del día siguiente y los más vinimos siguiendo los avatares del Real Valladolid por la radio.
Regresamos cansados de las mil peripecias, con agujetas los menos acostumbrados a andar, pero con el ánimo repleto de buenas intenciones y la amistad consolidada y especialmente reforzada en el trato con aquellos a quienes consideramos hermanos... ¡Con salidas como esta ya nos pueden traer los contenedores que quieran!
Un saludo: Juanma!!