jueves, 23 de julio de 2009

Otro año más realizamos parte del Camino de Santiago, aquí os dejo las fotos y la crónica:


POR LOS CAMINOS DE CASTILLA: DE FRÓMISTA A PONFERRADA

Por tercer año consecutivo un grupo de alumnos del Colegio San Agustín de Valladolid realizaron un trayecto del Camino de Santiago. Si el año pasado su andadura partió de Roncesvalles y concluyó en Logroño, en esta ocasión su periplo ha rondado las provincias de Palencia y León. Iniciaron la marcha en Frómista y terminaron en Ponferrada, dejando para el próximo curso, que es Año Santo, la distancia que resta entre Ponferrada y Santiago, concluyendo su peculiar andadura a los pies del Santo.

A Frómista llegaron en tren desde Valladolid. Buscaron albergue y visitaron sus magníficos monumentos, especialmente la iglesia de San Martín, joya del románico y uno de los templos más espectaculares de la ruta. La misa y bendición de los nuevos peregrinos tuvo lugar en la iglesia de San Pedro, en la que coincidimos con un numeroso grupo de jóvenes catalanes de las diócesis de Solsona y Vic, que también estaban realizando la peregrinación.

Por la noche comenzó nuestra particular odisea con las cenas y comidas, y no porque los cocineros fuéramos simples aficionados, sino porque nos olvidamos de las tapaderas y no había modo de que el agua se pusiera a hervir. Para colmo de males, el pertinaz viento hacía su constante aparición a las horas de la cena y la comida. Eso sí, a grandes males grandes remedios y entre unas cajas y el apoyo de una manta logramos superar la adversidad y hacer unos magníficos macarrones y unos estupendos espaguetis. Al final regresamos más gordos y rollizos y eso a pesar del desgaste y el esfuerzo, porque este año tampoco los "peregrinos" se apuntaban al "bono" de la furgoneta.

Los majestuosos monumentos de Frómista, Villalcazar de Sirga, Carrión, Sahagún, León, Astorga, Ponferrada... fueron pasando bajo la precisa retina de los caminantes y el flash de sus cámaras, aunque algún día el cansancio pasaba factura y estaban más atentos a sus agujetas que a las impresionantes obras de arte, a las que "traicionaban" por un apacible rato de sueño al borde de cualquier parque o vereda.

Fueron muchos los pueblos que visitamos y bastantes los albergues que compartimos. Destacamos el de Terradillos de los Templarios, nuevo y acogedor, hizo las delicias de todos por su limpieza y confortables habitaciones. No estuvo nada mal el de Puente Villarente, magnífica casa rural que nos obsequió con una gran hospitalidad y un trato fraterno y cordial. El del Burgo Ranero era mediocre, pero encontramos en la "abuela" una acogida y entrega sin igual. Algo así debía ser el trato que recibían los peregrinos en los remotos tiempos y es que hasta nos ayudó con la cena y la comida. No nos dijo su nombre, pero el anonimato no escondió la inmensidad del corazón y la grandeza de su exigua figura, muestra sin par de las grandes personas que logras encontrar a lo largo del camino.

Algo similar y parecido nos ocurrió en León con nuestros hermanos agustinos. Nos dejaron todo el colegio para nosotros, nos ofrecieron su comida y nos acogieron con los brazos abiertos y el alma bien dispuesta. ¡Qué razón tienen los que dicen que el Camino es algo más que un simple caminar! Los gestos pequeños y los grandes apoyos se reproducen sin parar. Gracias a ellos y a todos aquellos que han sabido salir de sí mismos para ayudar a los que estaban cansados, abatidos o con ganas de reponer sus diezmadas fuerzas. Si el Señor en el Evangelio dice que no pasará sin recompensa ofrecer un vaso de agua, qué no les dará a los que se dan con todo el corazón.

Y los ejemplos contagian, y si no que se lo pregunten a Paula, que, como siempre, se desvive por ayudar y atender a todo el que lo necesita. En esta ocasión fue Alain Hild, un peregrino francés que iba con su burro camino de Santiago y al que se encontró tirado en el monte. No sólo se interesó por él, como el buen samaritano de la parábola, sino que llamó a Juan Luis para recogerlo y se quedó con el burro, al que llevó hasta un albergue. Nadie se hacía cargo de él, de Alain pues el burro encontró mejor respuesta y acogida. Fuimos hasta Astorga, allí del albergue al consultorio médico, de éste al ayuntamiento, otra vez al centro médico y después de Astorga hasta el hospital de Ponferrada. El pobre no veía casi nada y no era plan de dejarlo abandonado. Si Jesús tuvo "su San Martín" Alain encontró en nosotros el hermano que comparte y que es capaz de acogerte y ayudarte. Ese día comimos muy tarde, pero todos aprendimos que antes que el hambre y el cansancio está un ser humano que te necesita y reclama.

Y con la "frágil figura del peregrino francés" queremos concluir nuestro relato. Algunos nos dicen que no somos verdaderos peregrinos porque no llevamos las mochilas como ellos, incluso alguno de nuestro grupo dice en tono de sorna que sólo somos vulgares "pijigrinos" que se adentran de "mentirijillas" por el amplio, vetusto e impetuoso camino con el simple afán de pasar el tiempo o unos días de distintas vacaciones. Yo creo que no, porque los gestos fraternos y el compartir humano están por doquier, porque la acogida es el pan de cada día, porque la comodidad no es la tónica común, porque las buenas caras y el servicio y hospitalidad triunfan en cada uno de los que van contigo o de aquellos que tienes la suerte de conocer para perder de vista. ¿Qué les debo? Nos preguntó una peregrina italiana que venía desde Lourdes y no podía con su alma. Nada, fue nuestra respuesta, una oración ante el santo allá en la catedral de Compostela. El beso y abrazo que nos dispensó llenó con creces nuestra vida mucho más que si nos pagara el gesto como un simple billete de autobús. Y eso, hoy por hoy, sólo se encuentra en el Camino; bueno, en el Camino y en el Corazón de todos aquellos que no pierden la humanidad aunque no lleven al hombro sus mochilas.




Un saludo!!

Juanma =)

sábado, 18 de julio de 2009

Carta 41

Nos llega una nueva entrega del Blog de Garayoa
José Luis recibe a dos nuevas voluntarias, Rebeca y Minerva y a Yamasita que regresa de vacaciones. Nos cuenta algunos episodios de Pastoral Práctica y algunos criterios que empieza a adoptar para no confundir caridad y dependencia.



Aquí podéis encontrar la carta completa


Y aquí os dejo las fotos




Un abrazo!!
Juanma =o)
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