Uno de los días más esperados para los voluntarios JAR ya llegó: ¡el día del contenedor!
Después de coger fuerzas con la siempre tan suculenta comida preparada por nuestro cocinero Jaime, nos dispusimos, a eso de las 15:30 de la tarde, a cargar el enorme contenedor. La primera tarea (a parte de salvar los nervios iniciales) consistió en hacerse cargo de un camión de mercancia recién llegado desde Viana.
Y manos a la obra: unos desde dentro del contenedor, colocaban los palés en su sitio, rellenando huecos con todo lo posible (cajas, ropa, paquetes de comida, etc)... ciertamente, realizando un "juego colocatorio de mercancia" muy similar al tetris, aunque éste haya requerido algo más de fuerza física; otros se han encargado, desde abajo, de subir los palés y las cajas y acercar al contenedor todo lo que se pedía desde dentro. Resultaba muy común escuchar de vez en cuando una voz gritando "aquí paquetes de arroz" y que al rato aparecieran mil cajas llenas de paquetes de arroz, pasta, garbanzos... Esta ardúa labor nos ha llevado algo más de tiempo del esperado, pues calculábamos haber terminado sobre las 18:00 y no lo hemos logrado hasta las 19:30. Pero ha merecido la pena, ¿o no?
Y así ha sido como, poco a poco, palé a palé, hemos ido llenando con cajas de ilusión un contenedor que ya ha partido rumbo a Kamabai. Dentro la comida, el material escolar, electrónico y de obra, el mobiliario, la ropa, las bicicletas, los botiquines, etc viajan junto con nuestro esfuerzo y trabajo, para aportar nuestro granito de arena en la construcción de un mundo un poco más justo y humano.
Muchas gracias a todos aquellos que habéis hecho posible el envío de este contenedor.
Gracias a todos los voluntarios JAR que cada semana dedicáis parte de vuestro valioso a colocar cajas, montar palés, fabricar pulseras, etc.
Gracias a todos los demás voluntarios (grupo de los viernes por la noche y Asociación Kamabai) que, al igual que los anteriores, habéis puesto vuestras ganas a disposición de las necesidades de nuestra familia africana.
Gracias al pueblo de Viana, desde el cual se colabora activamente con las misiones.
Gracias al Colegio San Agustín por dar un soporte a estas ganas de mejorar el mundo.
Gracias a todos lo que hoy habéis estado al pie del cañón y gracias a los que, por unas u otras circunstancias, no habéis podido, pero sí habéis transmitido la ilusión necesaria para tanto trabajo.
Y, finalmente, gracias a Juan Luis. Todos nos acordamos de tu primer día de clase, la ilusión con qué llegaste al colegio, cuando nos propusiste comenzar un nuevo voluntariado, tus ganas de cambiarlo todo (para bien, porsupuesto). Y todos nos damos cuenta de lo mucho que has logrado. En un día como hoy, somos conscientes de que, sin ti aquí, este contenedor no hubiera sido enviado. Tu empuje, tu ilusión, tu aguante, tu esfuerzo, tu cariño, son parte vital de este trabajo. Muchas gracias, Juanlu.
Alicia.