Ya sabemos el dicho que “el que guarda, encuentra”, pero también es cierto que se va guardando todo tipo de objetos que “algún día” pueden ser necesarios o útiles para mil cosas y que se almacenan muchas cosas inútiles e inservibles, que no hacen sino estorbar y ocupar espacio.
Menos mal que somos jóvenes y fuertes y, con la ayuda inestimable del Hermano Félix y su tractor todo-terreno, en un plis-plas nos deshicimos de todo el material acumulado e inservible. No íbamos en busca de tesoros ocultos, pero casi fue lo único que no encontramos. A ver si a la próxima tenemos más suerte y damos con un valioso tesoro, pues como toda casa vetusta y grande, seguro que los posee.
También aprovechamos la ocasión para dar la bienvenida a Miriam, Marta, Miguel, Ángela, Iker y Pablo, nuevos miembros del voluntariado. Hoy ha sido una verdadera prueba de fuego y la han superado con buena nota y elegancia. Eso sí, ante tanta mugre y suciedad ninguno quedó impoluto. Eso es lo bueno o malo de ser voluntario: siempre acabas con las “manos pringadas” y alguno con el pantalón roto, como le ocurrió al P. Juan Luis.
Aquí os dejo las fotos
Un abrazo!!
Juanma! =)


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